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La Coctelera

FILOSOFÍA PARA EL OCIO

En este espacio nos encontraremos en los ratos de ocio para compartir ideas sobre diversos temas: desde lo real y lo ficticio, pasando por la vida y la muerte, el amor y el desamor, la belleza y la fealdad, el fútbol y la literatura, en otras palabras, p

13 Abril 2012

LA CARA OCULTA DE COLOMBIA EN LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

Colombia se prepara para mostrar su mejor cara ante el mundo en la Cumbre de las Américas que se realiza este año en Cartagena. Eso se lo escuché a un periodista del noticiero del medio día mientras esperaba mi almuerzo en el restaurante. También me enteré que las autoridades locales y nacionales no han escatimado esfuerzos para embellecer la ciudad y así lograr que los invitados se sientan de maravilla en éste paraíso. Han desplegado un gigantesco operativo militar para garantizar la seguridad de todos, pero en especial de uno de los invitados, el hombre más amenazado del mundo: el Presidente de los Estados Unidos; que para protegerlo, la ciudad está plagada de francotiradores capaces de alcanzar un objetivo a más de 500 metros de distancia, con una precisión escalofriante. El noticiero también me cuenta que la Armada Nacional ha preparado buzos que custodian bajo el agua las 24 horas del día. Pero las medidas extremas de seguridad también son para que los inversionistas extranjeros tengan la confianza de invertir su dinero en éste país. - “Cartagena está blindada” - con esta expresión concluye el periodista emocionado.

Él sonríe mientras habla de todas estas cosas maravillosas como si se tratara del cubrimiento de Miss universo o del campeonato mundial de fútbol. Con cada gesto suyo trata de contagiarnos con la felicidad que lo embarga, pero una rara sensación parecida a la nausea se apodera de mis entrañas y no me permite decir que el sentimiento es mutuo. Más bien me produce rabia y tristeza saber que aquello que los medios de comunicación han tenido a bien llamar “la mejor cara de Colombia”, no es más que una pintoresca máscara que sirve para cubrir la otra Colombia que no está invitada a esta cumbre, es un tapete hermoso que sirve para cubrir el mugre y la suciedad, al menos por unos días, es un tapabocas que busca silenciar las voces de aquellos que no hemos sido invitados a esta cumbre, que resultamos siendo la inmensa mayoría de los colombianos.

Otro periodista continúa con la misma noticia. Me anuncia con gran algarabía que viene el presidente Obama, que va a pasar dos noches en la heroica, que vamos a hacer todo lo posible para que se enamore de nuestro país y quiera seguir siendo nuestro amigo. Me informan que el servicio secreto norteamericano encargado de su seguridad, ya se encuentra en nuestro país y ha comido, óigase bien, ha comido en uno de nuestros finos restaurantes y ha quedado encantado con la sazón especial que le imprimen nuestros profesionales de la cocina. Tanto hablar de comida ya me ha cerrado el apetito y siento en cambio muchas ganas de preguntarle a mi amigo periodista: ¿y eso a nosotros qué nos importa? ¿Por qué creen que debemos saber qué van a comer, donde van a dormir y qué se van a poner éstas personas? ¿Por qué no hacen más bien una “urna virtual” y le hacen éstas mismas preguntas a los más de cuarenta millones de colombianos? Imagino que se sorprenderían de las respuestas recibidas.

En medio de tanta información sobre la Cumbre, me doy cuenta de repente que no logro recordar cuál es su propósito, los noticieros me han hecho olvidar cuál es la agenda de los presidentes, cuáles son los temas sobre los que va a girar esta importante reunión. No sé por qué tengo la sensación de que no quieren que sepamos lo más importante del asunto.

Hay una noticia que no ha gastado mucha prensa en televisión, salió ésta semana en el periódico El Espectador[1]. Con el ánimo de mejorar aún más nuestra imagen ante el mundo, las autoridades locales de la ciudad han decidido “limpiar” las calles de indigentes, prostitutas y la mayor parte de los vendedores ambulantes. ¿No es éste un ejemplo claro de la mal llamada “limpieza social”? Me gustaría que algún noticiero hubiera estado en el momento en que las autoridades pasaban por las calles de Cartagena “limpiándola” de los indeseables indigentes, de las inmorales prostitutas y de los incómodos vendedores ambulantes. Cómo me gustaría que algún periodista les preguntara a ellos qué piensan de ésta cumbre, cómo se sintieron cuando les dijeron que ellos dañaban la imagen de la ciudad, que ellos no eran bien vistos por los ilustres visitantes. De pronto una idea insensata y malintencionada me atraviesa la mente ¿Porqué nuestros gobernantes se sienten avergonzados del pueblo que dicen representar? ¿Por qué será que hablan en nuestro nombre pero no quieren que “dañemos” la imagen que ellos han querido fabricar para nosotros ante el mundo?

En momentos como éstos es cuando se hace evidente que hay dos Colombias, una que va a estar en Cartagena y otra que está en el resto del país, una que es la de los grandes empresarios, los dirigentes políticos nacionales, los dueños de los medios de comunicación que están invitados a la Cumbre y los demás que no estamos invitados, los trabajadores y desempleados, los campesinos y los desplazados, los desaparecidos, las víctimas de la guerra, los miles de damnificados de las olas invernales, las víctimas de la corrupción y los Sistemas de Transporte Masivo, los líderes sindicales que tienen miedo de ejercer su labor sindical en el que se ha convertido para ellos en el país más peligroso del mundo.

Me levanto de la mesa del restaurante ya bastante hastiado, no de la comida sino de tanta bobería mediática y mientras reposo el almuerzo me pregunto con muy mala intención: ¿En qué momento se les caerá la máscara?

JHON FREDY SUÁREZ SOLANO

Docente de la Escuela Normal Superior de Charalá


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13 Abril 2012

LA CARA OCULTA DE COLOMBIA EN LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

Colombia se prepara para mostrar su mejor cara ante el mundo en la Cumbre de las Américas que se realiza este año en Cartagena. Eso se lo escuché a un periodista del noticiero del medio día mientras esperaba mi almuerzo en el restaurante. También me enteré que las autoridades locales y nacionales no han escatimado esfuerzos para embellecer la ciudad y así lograr que los invitados se sientan de maravilla en éste paraíso. Han desplegado un gigantesco operativo militar para garantizar la seguridad de todos, pero en especial de uno de los invitados, el hombre más amenazado del mundo: el Presidente de los Estados Unidos; que para protegerlo, la ciudad está plagada de francotiradores capaces de alcanzar un objetivo a más de 500 metros de distancia, con una precisión escalofriante. El noticiero también me cuenta que la Armada Nacional ha preparado buzos que custodian bajo el agua las 24 horas del día. Pero las medidas extremas de seguridad también son para que los inversionistas extranjeros tengan la confianza de invertir su dinero en éste país. Cartagena está blindada; con esto finaliza el periodista emocionado.

Él sonríe mientras habla de todas estas cosas maravillosas como si se tratara del cubrimiento de Miss universo o del campeonato mundial de fútbol. Con cada gesto suyo trata de contagiarnos con la felicidad que lo embarga, pero una rara sensación parecida a la nausea se apodera de mis entrañas y no me permite decir que el sentimiento es mutuo. Más bien me produce rabia y tristeza saber que aquello que los medios de comunicación han tenido a bien llamar “la mejor cara de Colombia”, no es más que una pintoresca máscara que sirve para cubrir la otra Colombia que no está invitada a esta cumbre, es un tapete hermoso que sirve para cubrir el mugre y la suciedad, al menos por unos días, es un tapabocas que busca silenciar las voces de aquellos que no hemos sido invitados a esta cumbre, que resultamos siendo la inmensa mayoría de los colombianos.

Otro periodista continúa con la misma noticia. Me anuncia con gran algarabía que viene el presidente Obama, que va a pasar dos noches en la heroica, que vamos a hacer todo lo posible para que se enamore de nuestro país y quiera seguir siendo nuestro amigo. Me informan que el servicio secreto norteamericano encargado de su seguridad, ya se encuentra en nuestro país y ha comido, óigase bien, ha comido en uno de nuestros finos restaurantes y ha quedado encantado con el sasón especial que le imprimen nuestros profesionales de la cocina. Tanto hablar de comida ya me ha cerrado el apetito y siento en cambio muchas ganas de preguntarle a mi amigo periodista: ¿y eso a nosotros qué nos importa? ¿Por qué creen que debemos saber qué van a comer, donde van a dormir y qué se van a poner éstas personas? ¿Por qué no hacen más bien una “urna virtual” y le hacen éstas mismas preguntas a los más de cuarenta millones de colombianos? Imagino que se sorprenderían de las respuestas recibidas.

En medio de tanta información sobre la Cumbre, me doy cuenta de repente que no logro recordar cuál es su propósito, los noticieros me han hecho olvidar cuál es la agenda de los presidentes, cuáles son los temas sobre los que va a girar esta importante reunión. No sé por qué tengo la sensación de que no quieren que sepamos lo más importante del asunto.

Hay una noticia que no ha gastado mucha prensa en televisión, salió ésta semana en el periódico El Espectador[1]. Con el ánimo de mejorar aún más nuestra imagen ante el mundo, las autoridades locales de la ciudad han decidido “limpiar” las calles de indigentes, prostitutas y la mayor parte de los vendedores ambulantes. ¿No es éste un ejemplo claro de la mal llamada “limpieza social”? Me gustaría que algún noticiero hubiera estado en el momento en que las autoridades pasaban por las calles de Cartagena “limpiándola” de los indeseables indigentes, de las inmorales prostitutas y de los incómodos vendedores ambulantes. Cómo me gustaría que algún periodista les preguntara a ellos qué piensan de ésta cumbre, cómo se sintieron cuando les dijeron que ellos dañaban la imagen de la ciudad, que ellos no eran bien vistos por los ilustres visitantes. De pronto una idea insensata y malintencionada me atraviesa la mente ¿Porqué nuestros gobernantes se sienten avergonzados del pueblo que dicen representar? ¿Por qué será que hablan en nuestro nombre pero no quieren que “dañemos” la imagen que ellos han querido fabricar para nosotros ante el mundo?

En momentos como éstos es cuando se hace evidente que hay dos Colombias, una que va a estar en Cartagena y otra que está en el resto del país, una que es la de los grandes empresarios, los dirigentes políticos nacionales, los dueños de los medios de comunicación que están invitados a la Cumbre y los demás que no estamos invitados, los trabajadores y desempleados, los campesinos y los desplazados, los desaparecidos, las víctimas de la guerra, los miles de damnificados de las olas invernales, las víctimas de la corrupción y los Sistemas de Transporte Masivo, los líderes sindicales que tienen miedo de ejercer su labor sindical en el que se ha convertido para ellos en el país más peligroso del mundo.

Me levanto de la mesa del restaurante ya bastante hastiado, no de la comida sino de tanta bobería mediática y mientras reposo el almuerzo me pregunto con muy mala intención: ¿En qué momento se les caerá la máscara?

JHON FREDY SUÁREZ SOLANO

Docente de la Escuela Normal Superior de Charalá


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13 Abril 2012

LA CARA OCULTA DE COLOMBIA EN LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

Colombia se prepara para mostrar su mejor cara ante el mundo en la Cumbre de las Américas que se realiza este año en Cartagena. Eso se lo escuché a un periodista del noticiero del medio día mientras esperaba mi almuerzo en el restaurante. También me enteré que las autoridades locales y nacionales no han escatimado esfuerzos para embellecer la ciudad y así lograr que los invitados se sientan de maravilla en éste paraíso. Han desplegado un gigantesco operativo militar para garantizar la seguridad de todos, pero en especial de uno de los invitados, el hombre más amenazado del mundo: el Presidente de los Estados Unidos; que para protegerlo, la ciudad está plagada de francotiradores capaces de alcanzar un objetivo a más de 500 metros de distancia, con una precisión escalofriante. El noticiero también me cuenta que la Armada Nacional ha preparado buzos que custodian bajo el agua las 24 horas del día. Pero las medidas extremas de seguridad también son para que los inversionistas extranjeros tengan la confianza de invertir su dinero en éste país. Cartagena está blindada; con esto finaliza el periodista emocionado.

Él sonríe mientras habla de todas estas cosas maravillosas como si se tratara del cubrimiento de Miss universo o del campeonato mundial de fútbol. Con cada gesto suyo trata de contagiarnos con la felicidad que lo embarga, pero una rara sensación parecida a la nausea se apodera de mis entrañas y no me permite decir que el sentimiento es mutuo. Más bien me produce rabia y tristeza saber que aquello que los medios de comunicación han tenido a bien llamar “la mejor cara de Colombia”, no es más que una pintoresca máscara que sirve para cubrir la otra Colombia que no está invitada a esta cumbre, es un tapete hermoso que sirve para cubrir el mugre y la suciedad, al menos por unos días, es un tapabocas que busca silenciar las voces de aquellos que no hemos sido invitados a esta cumbre, que resultamos siendo la inmensa mayoría de los colombianos.

Otro periodista continúa con la misma noticia. Me anuncia con gran algarabía que viene el presidente Obama, que va a pasar dos noches en la heroica, que vamos a hacer todo lo posible para que se enamore de nuestro país y quiera seguir siendo nuestro amigo. Me informan que el servicio secreto norteamericano encargado de su seguridad, ya se encuentra en nuestro país y ha comido, óigase bien, ha comido en uno de nuestros finos restaurantes y ha quedado encantado con el sasón especial que le imprimen nuestros profesionales de la cocina. Tanto hablar de comida ya me ha cerrado el apetito y siento en cambio muchas ganas de preguntarle a mi amigo periodista: ¿y eso a nosotros qué nos importa? ¿Por qué creen que debemos saber qué van a comer, donde van a dormir y qué se van a poner éstas personas? ¿Por qué no hacen más bien una “urna virtual” y le hacen éstas mismas preguntas a los más de cuarenta millones de colombianos? Imagino que se sorprenderían de las respuestas recibidas.

En medio de tanta información sobre la Cumbre, me doy cuenta de repente que no logro recordar cuál es su propósito, los noticieros me han hecho olvidar cuál es la agenda de los presidentes, cuáles son los temas sobre los que va a girar esta importante reunión. No sé por qué tengo la sensación de que no quieren que sepamos lo más importante del asunto.

Hay una noticia que no ha gastado mucha prensa en televisión, salió ésta semana en el periódico El Espectador[1]. Con el ánimo de mejorar aún más nuestra imagen ante el mundo, las autoridades locales de la ciudad han decidido “limpiar” las calles de indigentes, prostitutas y la mayor parte de los vendedores ambulantes. ¿No es éste un ejemplo claro de la mal llamada “limpieza social”? Me gustaría que algún noticiero hubiera estado en el momento en que las autoridades pasaban por las calles de Cartagena “limpiándola” de los indeseables indigentes, de las inmorales prostitutas y de los incómodos vendedores ambulantes. Cómo me gustaría que algún periodista les preguntara a ellos qué piensan de ésta cumbre, cómo se sintieron cuando les dijeron que ellos dañaban la imagen de la ciudad, que ellos no eran bien vistos por los ilustres visitantes. De pronto una idea insensata y malintencionada me atraviesa la mente ¿Porqué nuestros gobernantes se sienten avergonzados del pueblo que dicen representar? ¿Por qué será que hablan en nuestro nombre pero no quieren que “dañemos” la imagen que ellos han querido fabricar para nosotros ante el mundo?

En momentos como éstos es cuando se hace evidente que hay dos Colombias, una que va a estar en Cartagena y otra que está en el resto del país, una que es la de los grandes empresarios, los dirigentes políticos nacionales, los dueños de los medios de comunicación que están invitados a la Cumbre y los demás que no estamos invitados, los trabajadores y desempleados, los campesinos y los desplazados, los desaparecidos, las víctimas de la guerra, los miles de damnificados de las olas invernales, las víctimas de la corrupción y los Sistemas de Transporte Masivo, los líderes sindicales que tienen miedo de ejercer su labor sindical en el que se ha convertido para ellos en el país más peligroso del mundo.

Me levanto de la mesa del restaurante ya bastante hastiado, no de la comida sino de tanta bobería mediática y mientras reposo el almuerzo me pregunto con muy mala intención: ¿En qué momento se les caerá la máscara?

JHON FREDY SUÁREZ SOLANO

Docente de la Escuela Normal Superior de Charalá


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5 Abril 2012

¿CUÁL ES LA HISTORIA QUE DEBEMOS ENSEÑAR?

 

La Revista Semana ha publicado un artículo titulado La crisis de la historia[1], en el que se menciona que Colombia es uno de los países que menos le da importancia al estudio de su propia historia y que de ahí proviene nuestra falta de identidad nacional, todo lo cual se debe a la sustitución de la cátedra de Historia por la de Ciencias Sociales integrada en la educación básica. El artículo también parece sugerir que la solución sería volver a enseñar Historia como se hacía antes. Como docente de Ciencias Sociales me siento en la necesidad de entrar en el debate aportando algunos puntos de vista, sin pretender claro está que sean los “únicos” correctos.

Para empezar, Colombia no sólo es uno de los países que menos “atención y esfuerzo le dedican a la enseñanza de la historia”, sino a toda la educación en general, especialmente la educación pública. Las evidentes diferencias sociales entre los que tienen todo y los que no tienen nada se ven reflejadas en la gran diferencia que hay entre la educación privada de las élites y la educación pública que es a la que acceden los demás.

Pero con respecto a la “desaparición” de la cátedra de Historia, hay que hacer algunas precisiones para que no nos confundamos. El artículo de Semana parece sugerir que las cosas estaban mucho mejor cuando se enseñaba la Historia de manera tradicional, antes de que se integraran las Ciencias Sociales en la educación básica. Esto me recuerda la famosa frase del Túnel de Ernesto Sábato que dice así: “La frase "todo tiempo pasado fue mejor" no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que —felizmente— la gente las echa en el olvido.” [2] Sería bueno hacer un poco de memoria y preguntarnos ¿Cómo se enseñaba antes la historia en Colombia?

Cuando aún no se habían integrado las Ciencias Sociales en una sola área, la cátedra de Historia se centraba en enseñarles a los niños las fechas de los principales hechos históricos, los nombres de personajes y las batallas famosas. El niño “sabía” historia si podía repetir de memoria los datos aprendidos, sin importar si entendían por qué sucedieron las cosas ni el contexto ni las consecuencias de los sucesos estudiados. Si los niños podían recitar de memoria las capitales del mundo, los viajes de Colón con sus fechas y las batallas que nos llevaron a la Independencia, se les ponía un 10. Se enseñaba la historia patria como si fuera el catecismo, el estudiante no cuestionaba los hechos históricos que aprendía, ni analizaba sus causas y consecuencias. El resultado es que nuestros padres y abuelos aprendieron una historia anquilosada en un “brillante” pasado y hasta llegaron al extremo de venerar algunas de las estatuas de conquistadores genocidas que “adornan” nuestros parques, al mismo tiempo que olvidaron las historias de los que resistieron a la barbarie y murieron en el anonimato.

El artículo también afirma que la falta de una cátedra de Historia patria es la responsable de nuestra falta de patriotismo pues “historia y patriotismo son conceptos que van unidos”. Sería bueno recordarles a los lectores de la Revista Semana que Panamá se perdió en el año de 1903, casi cien años antes de que se produjera la reforma que cambió la cátedra de Historia por Ciencias Sociales integrada, así que la falta de patriotismo no es de hoy, es un problema de antaño, en parte promovido por una clase dominante que históricamente ha sentido vergüenza de su propio país, de sus raíces mestizas y que se siente más cómoda y más “segura” fuera de su tierra. No es que me oponga a una cátedra de Historia ni a toda forma de nacionalismo, pero creo en un nacionalismo que entienda que la patria es la gente que ocupa un territorio, no sólo una bandera, un himno y unos caudillos fundadores.

El artículo también sugiere que la ausencia de dicha cátedra de Historia ha llevado a los colombianos a caer en un estado de “amnesia” con respecto a nuestro pasado. Sin embargo yo creo que la amnesia que menciona el artículo de Semana, está relacionada precisamente con esa manera tradicional de ver la historia como algo del pasado y no como algo que se construye y reconstruye constantemente. Nos vanagloriamos de las victorias de Bolívar y Santander que llevaron a la Independencia, pero no sabemos defender nuestros intereses nacionales en un TLC con Estados Unidos y estamos dispuestos a entregarle nuestra soberanía a las multinacionales que quieran explotar nuestros recursos. ¿A esta clase de amnesia se refiere el artículo de Semana?

Pienso que sin ser perfectas, las Ciencias Sociales que se enseñan hoy son mejores que la cátedra de Historia que se enseñaba antes, pues los hechos históricos son multidisciplinares y para entenderlos es necesario integrar Geografía, Economía, Política, Antropología, Sociología, Cultura e Historia, entre otras disciplinas. Sin embargo, como también lo plantea el artículo de Semana, el problema reside también en la falta de preparación de los maestros que deben enseñar Ciencias Sociales, dado que un área que concentra tantas disciplinas, requiere maestros con una profunda formación disciplinar. Esto es cierto no sólo en las Ciencias Sociales sino en casi todas las áreas y asignaturas que se dan en la educación básica de nuestro país. Desde luego hay ilustres excepciones de maestros y maestras que saben que para ser buenos en este oficio, hay que aprender todos los días.

Uno de los aspectos que ayuda a comprender ésta situación es que no siempre los cambios que se hacen en la educación básica repercuten o van en consonancia con la educación superior y el resultado es que tenemos maestros que fueron formados en las universidades del pasado con unos criterios distintos a los que el Ministerio de Educación exige que sean enseñados ahora en los colegios. Adicionalmente, el gobierno no ha dedicado los recursos necesarios para cualificar al personal docente. En este aspecto estoy de acuerdo con el artículo, pero el problema es entonces capacitar a los maestros de Historia en Ciencias Sociales integradas, para que puedan dictar esas asignaturas, porque de lo contrario caeremos en el absurdo de decir que, como no tenemos profesores capaces de dictar unas Ciencias Sociales integradas, que tengan unos conceptos disciplinares e interdisciplinares más profundos, lo mejor será volver a lo que hacíamos antes. Con esa mentalidad vamos a volver a las cavernas más rápido de lo que pensamos.

El Estado colombiano ha intentado hacer cambios en la educación pero sin tener en cuenta que el elemento clave son los maestros. Se necesitan maestros realmente preparados y comprometidos. No hay reforma educativa que funcione a punta de “decretos” que los maestros no terminamos de entender porque quienes los hacen están a cientos de kilómetros de los lugares donde hay que aplicarlos y no conocen la realidad que se vive en el aula. En verdad que las políticas ministeriales en éste país son muy antidemocráticas, pues sólo van en una vía, de arriba para abajo, nunca de abajo hacia arriba. Se cree que todo se arregla con medidas burocráticas pero la verdad es que lo que se enseñe o deje de enseñar en el aula, no depende tanto de las decisiones que en un escritorio de la fría Bogotá, toma el funcionario de turno del Ministerio de Educación, depende del compromiso y la calidad del docente que se para frente a su grupo de estudiantes. El eslabón último de la cadena es el más importante, lo que el maestro no haga en clase no lo podrá hacer un ministerio con las mejores o las peores intensiones. Así pues, el gobierno ha querido cambiar el sistema educativo pero sin cambiar la vieja estructura burocrática ministerial, es una misión imposible.

Otro aspecto que menciona el artículo es la falta de textos escolares de calidad para enseñar historia, dice: “Además de la mala formación de los maestros, los textos actuales están desactualizados y evidencian una separación entre lo que se publica y descubre en la academia y lo que se enseña en las aulas escolares, que es una historia conservadora, clásica, del siglo antepasado.” En este punto es importante aclara que a partir de las reformas a la educación hechas por la Ley 115, el maestro tiene más libertad para preparar sus clases y no tener que depender de “textos guías” o “cartillas”, a esto es a lo que le llamamos la “libertad de cátedra”, sin embargo para que éste derecho se haga efectivo, se necesitan maestros responsables y preparados que puedan diseñar unos currículos de calidad y contextualizados a las necesidades de sus estudiantes. Este asunto refuerza la idea anterior de que el punto clave son los maestros. El problema con los textos guías es que si se quiere estar actualizado en cuanto a bibliografía, se debe acudir a otros medios como el internet y lecturas complementarias diferentes a los textos escolares, sin embargo, en la gran mayoría de escuelas y colegios públicos del país, los textos escolares están desactualizados y en muchos de ellos ni siquiera hay acceso a internet. Claro, sin olvidar que algunos maestros que han intentado enseñar a sus estudiantes desde una perspectiva más crítica, han sido tachados de comunistas o guerrilleros y algunos de ellos han terminado muertos o desterrados.

Un punto que me llamó la atención es que el artículo pusiera a Estados Unidos como ejemplo de enseñanza de la cátedra de Historia y como un “modelo” a seguir en ese aspecto. Hace poco, un amigo norteamericano que se está preparando para ser maestro de Ciencias Sociales en su país, me acompañó unos días a mis clases y preparamos juntos temas como el Holocausto, la Segunda Guerra Mundial y La Guerra Fría entre otros. Quedó entusiasmado por las clases que trabajamos y me pidió los libros de texto de Ciencias Sociales para fotocopiarlos y utilizarlos porque le parecían que eran materiales excelentes para tener como modelo y trabajar en su país. También me contó que en Estados Unidos no existe la cátedra de Filosofía y decía que le parecía inaudito que en el país más poderoso del mundo no se le enseñara a los niños a pensar. Confío en el criterio de mi amigo que demostró ser un tipo con muy buena formación académica y personal, pero en ningún momento escuché decirle que la cátedra de Historia (o Ciencias Sociales) fuera mejor allá que aquí.

No es que me oponga a una cátedra de Historia pero me declararía en desobediencia civil si me “obligan” a volver a enseñar historia basada en héroes, fechas y batallas, de la manera que se hacía antes. Creo que es importante conocer nuestra historia pero lo más urgente actualmente es reconstruirla, reinterpretarla y en algunos casos cambiarla. Nuestra historia patria no está sólo por descubrir sino por hacer.

Finamente propongo que por un día, al menos uno al año, todos los funcionarios del Ministerio de Educación Nacional, desde la Ministra para abajo hasta llegar a los directores de núcleo y rectores, preparen las clases y se enfrenten con la realidad de los estudiantes, no como un acto de venganza sino como un acto pedagógico que probablemente les cambie la manera de concebir el problema de la educación y el trabajo del educador.

JHON FREDY SUÁREZ SOLANO

Docente de Filosofía y Ciencias Sociales

Escuela Normal Superior de Charalá

Abril de 2012


[1] La crisis de la historia. Sábado 24 Marzo 2012 http://www.semana.com/nacion/crisis-historia/174321-3.aspx

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10 Febrero 2012

DECÁLOGO COLOMBIANO PARA EVADIR LA JUSTICIA Y NO IR A LA CÁRCEL

Luego de conocer la noticia sobre la salida del país del Dr. Luis Carlos Restrepo, ex comisionado de paz del gobierno Uribe, precisamente ahora que un juez de la República le ha dictado orden de captura por los delitos que se le imputan , siguiendo la misma estrategia de la Dra. María del Pilar Hurtado, ex directora del DAS, se me ocurrió la idea de escribirles un decálogo para que otros funcionarios de la anterior administración del gobierno nacional los tengan en cuenta para el futuro, pues por lo que parece seguiremos viendo a estas mansas palomas volarse de sus nidos. El decálogo dice así:

1.    Señor delincuente: Si usted ha cometido un delito y cree que hay una gran posibilidad de terminar en la cárcel, pida asilo político en otro país aduciendo falta de garantías en el suyo. Desde luego, si usted pertenece a los estratos 0, 1, 2, 3 y 4 estará inhabilitado para ejercer este derecho.

2.    Si uno de sus amigos, familiares o subalternos ha cometido delito alguno, no se preocupe, póngase bravo con los que lo acusan, especialmente con los jueces, acúselos de persecución política, venganza criminal o traición a la patria.

3.    Si se dedicó a perseguir a un grupo de personas que no pensaban como usted y éstas ahora lo quieren llevar ante la justicia, relájese, no olvide que usted está siendo víctima de un complot y estas personas son sus victimarios. El hecho de que usted sea un personaje poderoso  y que haya tenido el control del Estado y los recursos necesarios para efectuar su tarea de “limpiar a la patria de estos malhechores”, y ellos por el contrario no tenían ningún poder para defenderse, es irrelevante.

4.    Si usted piensa que el gobierno actual no ha hecho lo suficiente por meter las manos a la candela para defenderlo, no sólo a usted sino también a sus antiguos cómplices… (perdón,  salvadores de la patria). Comience por atacar a ese gobierno, convenza al pueblo de que ese gobierno es blando con la guerrilla, que por su pusilanimidad la moral de las fuerzas militares está baja y que la única solución es que usted o uno de sus amigos cercanos, vuelva al poder cuanto antes. Pero asegúrese de que eso ocurra antes de que lo metan en la cárcel.

5.    Convenza a la ciudadanía de que más importante que la justicia, las libertades civiles, la reparación a las víctimas, la devolución de tierras a los desplazados, el mejoramiento en la calidad de vida, salud, educación y la lucha contra la pobreza y el desempleo, es la Santísima SEGURIDAD DEMOCRÁTICA.

6.    Para reforzar el punto anterior, promueva ante la Santa Sede la modificación del Credo católico para que comience así: “Creo en la Seguridad Democrática, en Dios padre todo poderoso, en AUV,  etc…”

7.    Abra una cuenta en Twitter y cada vez que algún juez, periodista o hasta el mismísimo gobierno, actuando de mala fe, diga algo que no corresponda con sus dogmas políticos e ideológicos, no dude en enviar sus trinos en contra de todos ellos. Eso sí, no olvide utilizar un lenguaje agresivo,  guerrerista y por favor, entre más ambiguo el mensaje, mejor.

8.    Eduque a las nuevas generaciones de jóvenes de su país en la arrogancia, el cinismo, la ignorancia, el patrioterismo ciego y  el odio a toda forma de oposición política. De esta manera se asegurara de que el negocio altamente lucrativo de la guerra, jamás se vea afectado por aquellos impertinentes que piden la paz.

9.    En lo posible procure no dar entrevistas, mucho menos a periodistas independientes. Es más conveniente dar discursos en Consejos Comunitarios donde todos los presentes piensen como usted.

10.    Y lo más importante de todo, jamás pida disculpas

JHON FREDY SUAREZ SOLANO
Filosofo
Febrero de 2012

•    Juez acepta solicitud de la fiscalía de ordenar captura de ex comisionado Restrepo. Vanguardia Liberal. http://www.vanguardia.com/actualidad/colombia/142713-juez-acepta-solicitud-de-la-fiscalia-de-ordenar-captura-de-excomisionado-
•    Organizaciones internacionales criticaron salida del país de Luis C. Restrepo. El Espectador. http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-325855-organizaciones-internacionales-criticaron-salida-del-pais-de-lui

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9 Diciembre 2011

ANTOLOGÍA RELATA 2011

 

Prólogo

Miguel Ángel Manrique

“En esta oportunidad participaron más de cuarenta talleres de todo el país, vinculados a la Red de Escritura Creativa –Relata, programa promovido por el Ministerio de Cultura. Los autores asistieron a los talleres literarios en Ciudades como Arauca y Riohacha, pasando por Armenia, Bogotá, Buenaventura, Cali, Envigado, Florencia, Popayán y Villavicencio, entre otras, que representan la diversidad literaria del país.

Los textos publicados muestran calidad literaria, así como originalidad en el tratamiento de los temas. En la colección, se advierte también el empleo del humor negro y la ironía, como recursos propios del lenguaje literario para interpretar la realidad. También hay cuentos sobrenaturales, como “La metamorfosis de Medusa” que narra la noche de pasión de un hombre, que termina en horror; otros son relatos paranoicos, como “Regreso a Rumichaca”, que cuenta la obsesiva huida de una mujer y su hija, quienes se embarcan en un viaje sin sentido… Algunos son trabajos de artesanía en los que las emociones son los materiales con los que los autores juegan a crear efectos poéticos. Otros son absurdos y melodramáticos.

Los textos de la Antología Relata 2011 pertenecen a autores que, como dice Julio Ramón Ribeyro, están nutridos de lecturas y, sobre todo, de la "propia experiencia". Reflejan, de uno u otro modo, el mundo que les ha tocado vivir. Está conformada por treinta y cuatro cuentos, siete poemas y cuatro breves piezas de teatro”.

 

Ministerio de Cultura

Plan Nacional de Lectura y Escritura

Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa-Relata

Editorial Tragaluz

 

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4 Diciembre 2011

MUJER DE BRONCE

 

Mujer que miras con esos ojos grandes como soles negros,

que irradian de alegría, luz y vida

el ancho espacio de este largo tiempo.

Pueblan la turbia geografía de tu cuerpo,

un sinnúmero de islas negras

donde reposo luego de naufragar exhausto

en el embravecido océano de tu piel color de tierra.

Necesito un beso de tu boca, de esa cueva líquida y profunda

desde donde lanzas el ataque de tu lengua serpenteante

hacia los abismos prohibidos de mi cuerpo.

Mi mano diestra que aquí escribe,

extraña tu siniestro pecho,

aquel con el que me alimentas del néctar del pecado

y me envías directo al delicioso infierno.

Ahora que hace frío es cuando mi piel recuerda

ese calor líquido que se escurre como ácido

saliendo a raudales desde las profundidades de tu sexo.

Es ahora cuando quiero escuchar tus gemidos sólidos

que son la música que claman mis oídos sordos.

Sordos de tu presencia mujer,

Mujer de bronce, amante, esposa.

Tags: mis, poemas

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3 Diciembre 2011

Centauro

 

¿Qué es lo que oculta tu sonrisa?

Tus labios de fresa insinúan un beso que se ha congelado en el tiempo.

Es tu foto. En ella has lanzado una flecha al vacío, al azar, no sabiendo contra quien disparabas, pero buscando algún blanco en el cual se clavara suavemente el dulce aguijón que llevas en las entrañas.

¿Qué se esconde detrás de esa mirada cómplice?

Tus hombros desnudos, guerreros y altivos, han terminado por abatir mis resistencias. Y ese vestido azul que te envuelve suavemente, es como el cielo a pleno sol que arropa al mundo en su regazo y te hace lucir como las fieles sacerdotisas en el palacio de Palas Atenea.

Lo que ocultas es el fuego de lo prohibido, ese que les has arrebatado a los dioses y que ya llevabas dentro antes de que supieras de su existencia. No quieren perdonarte tanto atrevimiento. Yo por el contrario te absuelvo de todos tus pecados, si prometes expiarlos con un beso.

Tags: mis, poemas

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Sobre mí

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FILOSOFÍA PARA EL OCIO

Girón, Colombia
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Soy Jhon Fredy Suárez Solano, profesor de Ciencias Sociales y Filosofía de la Escuela Normal Superior de Charalá. Me gradue como filósofo de la Universidad Industrial de Santander (UIS) en el año 2.006. En Octubre de 2009 publiqué mi primer libro "Para no perder la memoria" con la editorial SIC de Bucaramanga. Desde el año 2008 pertenezco a la Red Nacional de Talleristas de Escritura Creativa (RELATA) del Instituto Municipal de Cultura de la ciudad de Bucaramanga. Mi cuento "La metamorfosis de Medusa" fue publicado en la Antología Relata 2011" con la editorial Tragaluz de Medellín.

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