LA PARTICIPACIÓN DE LA SELECCIÓN COLOMBIANA DE FÚTBOL FEMENINO EN EL CAMPEONATO SUDAMERICANO SUB-20
¿Cómo evaluar la participación de la selección colombiana de fútbol femenino en el pasado campeonato sudamericano sub-20 que se llevó a cabo en la ciudad de Bucaramanga? ¿Perdimos la final ante Brasil? ¿Ganamos un cupo a la copa mundial en Alemania? ¿Bueno? ¿Malo? ¿Regular? Perder una final en casa con estadio lleno es la sensación de mayor frustración para un deportista, y más aun si se es futbolista y se representa con respeto y orgullo el nombre de un país. Es la sensación de impotencia al no poder brindarle a la afición que les acompaña, la miel de la victoria, sino la hiel de la derrota, y la derrota es desde luego, el infierno de los deportistas. Pero ahora que ya el campeonato es historia, es hora de hacer un balance con cabeza fría.
Las colombianas perdieron la final probablemente con una de las mejores selecciones de fútbol femenino del mundo en esa categoría, peleando minuto a minuto y dejando en la cancha hasta la última gota de sudor; si a eso le sumamos que sólo tuvieron veinte días de preparación para el certamen y poco apoyo de los dirigentes deportivos del país, no podemos ser tan duros con nuestras jóvenes deportistas. La selección Colombia demostró a lo largo de todo el campeonato un gran trabajo táctico, disciplina, juego colectivo, pase-gols magistrales y una que otra pirueta, digna de los grandes dioses del fútbol.
Desde luego, ganarles a las brasileras no era imposible, es más, en el primer tiempo las colombianas controlaron el partido y tuvieron por lo menos tres oportunidades claras de gol. Al final las nuestras perdieron dos a cero, pero si miramos, la situación global y no sólo el partido de la final, las colombianas ganaron cinco partidos de seis y sólo perdieron uno, a eso sumémosle que fue el equipo que menos goles recibió de parte de las brasileñas, acostumbradas a golear por cinco, seis y hasta siete goles a sus rivales.
Hay que resaltar el buen comportamiento de los hinchas bumangueses, que a lo largo del campeonato acompañaron a las nuestras y recibieron a cambio de su confianza, un espectáculo de buen fútbol, que a veces no vemos en los equipos de fútbol masculino. Pero también fue un poco triste ver que al minuto treinta y nueve del segundo tiempo, cuando Brasil le anotó a Colombia su segundo gol, algunos hinchas comenzaron a salir del estadio, renegando por la inminente derrota. Los que nos quedamos hasta el final tuvimos la oportunidad de darle un merecido aplauso a las jugadoras colombianas que habían ganado un cupo al mundial de Alemania, y que lo habían entregado todo en la cancha, pero también para darle el debido reconocimiento a las campeonas, que jugaron con suficiencia y son las dignas ganadoras de este certamen.
Es evidente que necesitamos hinchas que vayan al estadio a ver buen fútbol y no sólo a ver ganar a sus respectivos equipos, que disfruten de los noventa minutos del juego y no estén presionando al arbitro o a la arbitro, para que termine el partido si se va ganando, o que lo demore si se va perdiendo, ¿qué sentido tiene decir que se es aficionado si lo único que importa es el resultado final? ¿Sólo podemos disfrutar con la victoria, o es posible también disfrutar del espectáculo en sí? Necesitamos hinchas que sean capaces de reconocer las virtudes del rival cuando nos gana y no sólo los defectos de su propio equipo cuando pierde. Hay que decir con justicia que la selección de fútbol femenino perdió la final, no porque haya jugado mal, sino porque Brasil jugó mejor. Seguramente cometieron un par de errores que les costaron el partido, pero no fueron errores adrede, fueron pequeños descuidos que un equipo como Brasil no perdona. En toda competencia hay ganadores y perdedores, de no ser así la competencia en sí carecería de sentido. Todo aquel que compite, sabe que corre el riesgo de perder, pero hay diferentes maneras de perder. Cuanto más duro es el rival, mayor será la gloria si se alcanza el triunfo, pero también la dignidad cuando se pierde con las botas puestas.
Mucha gente ha comentado una situación paradójica, aunque el fútbol ha sido tradicionalmente cosa de hombres, hoy podemos decir que lo que ellos no han podido hacer en los últimos años, lo consiguen ahora las mujeres: llevarnos de vuelta a un mundial. Ojalá que la buena presentación que hizo en Bucaramanga la selección de fútbol femenino, sirva para que los dirigentes deportivos de Colombia, apoyen el talento que tienen estas chicas y constituyan una liga profesional de fútbol femenino similar a la que hay en el fútbol masculino. No es un sueño irrealizable, ya hay en Latinoamérica y el mundo ligas de mujeres de gran nivel, y en ocasiones hasta juegan mejor que los hombres, porque le ponen más garra a los partidos, son más disciplinadas y no son tan individualistas como los hombres, pues no están pensando en lucirse para que las vea un equipo grande y las compre y se enriquezcan a costa del espectáculo, cosa muy común en el fútbol masculino. Además, el mito de que nadie asistiría a un evento de fútbol femenino ya se derrumbó en la ciudad bonita a lo largo de este campeonato sudamericano, que tuvo una amplia participación de los aficionados que hacía muchos años no se veía en el estadio, que a propósito quedó pequeño y hubo gente que no pudo entrar a la final.
A veces en el fútbol hay sorpresas y los equipos llamados chicos les dan a los grandes una soberana paliza, pero esa es la excepción, no la regla. Si nos remitimos a una frase célebre de un futbolista famoso, que define al fútbol como un deporte en el que juegan once contra once, que consiste en pasar un balón con los pies hasta depositarlo en la portería contraria, evitando recibir goles en la propia y en el cual casi siempre gana Brasil, entenderemos que el reto para las colombianas no era nada fácil. Aun así, quedará en la retina de los 27.000 espectadores que estuvimos en el Alfonso López, que la noche del 17 de marzo de 2.010, unas valientes heroínas enfrentaron la superioridad de las cariocas, diosas del fútbol en Suramérica, y aunque perdieron en su intento por arrebatarles la corona, no se lo hicieron tan fácil.
Jhon Fredy Suárez Solano


Manuel "MAJO" Leal dijo
Excelente comentario de un especialista que mira el futbol desde la barrera y no con la cabeza a dentro. Las chicas nos enseñaron que todavia se puede jugar a la colombiana estilo 90-94 y ganar o perder con honores. FELICITACIONES MUCHACHAS!!!!!!
24 Marzo 2010 | 01:23 AM