MUJER DE BRONCE

Mujer que miras con esos ojos grandes como soles negros,
que irradian de alegría, luz y vida
el ancho espacio de este largo tiempo.
Pueblan la turbia geografía de tu cuerpo,
un sinnúmero de islas negras
donde reposo luego de naufragar exhausto
en el embravecido océano de tu piel color de tierra.
Necesito un beso de tu boca, de esa cueva líquida y profunda
desde donde lanzas el ataque de tu lengua serpenteante
hacia los abismos prohibidos de mi cuerpo.
Mi mano diestra que aquí escribe,
extraña tu siniestro pecho,
aquel con el que me alimentas del néctar del pecado
y me envías directo al delicioso infierno.
Ahora que hace frío es cuando mi piel recuerda
ese calor líquido que se escurre como ácido
saliendo a raudales desde las profundidades de tu sexo.
Es ahora cuando quiero escuchar tus gemidos sólidos
que son la música que claman mis oídos sordos.
Sordos de tu presencia mujer,
Mujer de bronce, amante, esposa.
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